el mejor refresh no siempre es el que cambia más cosas. SINO el que sabe cuáles no debería cambiar.
Cuando una marca decide renovar sus empaques, la tentación suele ser empezar de cero.
Nuevos colores.
Nuevos códigos.
Nuevos recursos gráficos.
Pero en el caso de Aderezos había algo que no queríamos perder: años de reconocimiento construidos en la góndola.
El reto era actualizar la marca sin romper la relación que ya tenía con sus consumidores.
Por eso, en lugar de preguntarnos qué elementos debíamos cambiar, nos preguntamos cuáles valía la pena conservar.